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¿Cómo abordan los mexicanos la situación de seguridad?

La pasada década en México ha sido marcada por el inicio de la guerra contra las drogas y ha estado llena de alarmantes niveles de violencia y crimen así como un incremento dramático en las violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad mexicanas. Las cifras de matanzas y delincuencia reflejan claramente que el gobierno no ha sido capaz de reducir la imperante impunidad permitiendo que los abusos continúen sin cesar.

Importancia de la reforma de las políticas de las fuerzas del orden

Establecer una estructura policial respetuosa de los derechos de los ciudadanos es un componente esencial para abordar la inseguridad y fortalecer el estado de derecho en el país. Aunque el gobierno ha prometido en varias ocasiones efectuar las reformas necesarias, tales esfuerzos parecen haber quedado estancados.

De acuerdo con la encuesta nacional del INEGI, apenas la mitad de la población confía en la policía estatal y municipal de México. Los mexicanos continúan viendo a las fuerzas del orden como entidades corruptas.

Esto se debe a que tanto agentes estatales como municipales continúan estando implicados en violaciones de los derechos humanos como la tortura y las desapariciones forzadas.

Cabe mencionar que el gobierno mexicano ha continuado con el sistema de evaluación y acreditación policial creado por el ex presidente Felipe Calderón. Sin embargo, aunque casi la totalidad de los agentes estatales, municipales y federales han pasado por el programa, siguen existiendo desafíos con respecto a qué hacer con aquellos que no aprueban los exámenes.

Implementar mejoras en el sistema de justicia penal

La forma en que abordan los mexicanos la situación de seguridad debe incluir también medidas que reestructuren el sistema de justicia penal. Aunque después de ocho años de transición se han establecido nuevas directivas en papel, aún queda mucho por hacer para que México cuente con un esquema legal efectivo que responsabilice a los perpetradores de los crímenes mientras garantiza el respeto de los derechos humanos.